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SI y NO en cortinas

NO SEAS UN ESTRECHO

Siempre debes seleccionar una barra que sea más ancha que la propia ventana. Si es demasiado justa, lo único que lograrás es que las cortinas, incluso cuando las quieras correr, cubran parte de ella y quitarás luz (además de dar una sensación de falta de espacio). Con una barra más larga, dará la impresión a la vista de que la ventana es más ancha y hasta de que pasa más luz. Lo normal debería ser que la barra sea uno 20 o 30 centímetros de ancha más que la ventana.

SÍ A DERROCHAR TEJIDO

¿Hay algo que ser un rácano? Sí, parecerlo. Y es la imagen que darás si las cortinas de tu casa han sido cortadas con poca generosidad. Para que queden bien, tanto abiertas como cerradas, lo mejor es que tengan a partir del doble de la medida de la ventana.

NO A TIRAR POR LO BAJO

Lo ideal es que la barra de la cortina quede más cerca del techo que de la parte de arriba de la ventana. De este modo, ayuda a equilibrar la altura de las paredes y las cortinas lucirán más. No hay una medida exacta, pero puede estar unos 10 o 15 centímetros sobre el marco. En todo caso, si tienes una antiéstetica caja de persiana y está hacia adentro sé todavía más generoso: intenta taparla por completo.

SÍ A TOCAR EL SUELO

¿Cuánto debe quedar por encima del suelo una cortina? En general, la tela debe caer hasta el suelo y prácticamente rozarlo. En todo caso, puede depender de la tela: una más liviana y veraniega queda perfecta sobre el suelo y una más llamativa y con caída puede que dé un efecto más dramático (lo que tampoco tiene por qué ser malo).  Como quizás no queramos estar todo el día lavándolas, pueden acabar un par de centímetros antes de que rocen. En todo caso, ten esto en cuenta: si unos pantalones pirata no le quedan bien a nadie, el equivalente en cortina tampoco.

NO A ADORAR LOS ESTAMPADOS

Si hemos recargado una habitación con un papel de pared estampado, lo mejor es que las cortinas sean en un tono liso, sin estridencias. Igualmente, si la casa mueve en los tonos neutros, podemos apostar por algo más arriesgado en las cortinas. Eso sí, recuerda que dorados, plateados, tonos brillantes o ribetes que reflejan la luz no deberían ser una opción a tener en cuenta. Tu casa no es un palacio ni un bingo y a la larga acabarán cansando.

SÍ A USARLAS EN TU BENEFICIO

Unas cortinas son bastante útiles para controlar, al menos en parte, la temperatura del hogar. Por ejemplo, telas más claras reflejan mejor la luz y evitan la entrada del calor hasta cierto punto. Además, si son de telas livianas, como el lino, su propio movimiento con el aire te parecerá que ya refresca la casa. En el mercado hay cortinas que bloquean los rayos UV pero dejan pasar la luz, 100% opacas que te asegurarán una oscuridad total… Escoge la que más te convenga.

NO A FIARTE DEL ‘A OJO’

No hay nada más antiestético que una cortina torcida. Puede que tus visitas no sepan si lo que está torcido es la ventana, el suelo, las cortinas o ellos mismos… Así que cuélgalas bien. Lo lograrás si te ayudas con un nivel de burbuja una vez instalada la barra. Por cierto, si tu cortina tiene trabillas de las que se atan con un nudo, tampoco te fíes de hacerlo ‘a ojo’. Debes tener cuidado al atar todas exactamente a la misma altura y lo mejor es que uses un metro para determinar una estándar.

ERRORES Y ACIERTOS AL COLOCAR LAS SÍ AL DOBLADILLO

Para que caigan con firmeza y se muevan con cierta seguridad sin parecer trapos al viento, las cortinas llevan costuras. Además, así no correrán el peligro de deshilacharse o rasgarse. Si compras la tela a medida y luego las vas a confeccionar compra unos centímetros extra tanto a los laterales como en el bajo. Cuando veas el resultado final, lo agradecerás.

NO A LAS ABRAZADERAS FESTIVAS

Las abrazaderas son muy útiles y puedes desde fabricarlas tú con un trozo de cuerda hasta comprar unas preciosas. Pero también son un arma de doble filo. En el mercado encontrarás algunas con formas como corazón o estrellas, con adornos en purpurina o brillantitos… En fin, un auténtico dispendio de efectos especiales que no aportarán nada. Recuerda: el protagonismo, en todo caso, tiene que ser de la cortina.

SÍ A JUGAR CON ELLAS

Seguro que si pudieras cambiar de sofá o de alfombra cada mes, lo harías. ¿Entonces por qué no lo hacemos con las cortinas? Son, quizás, el elemento más fácil de cambiar y uno de los que más define una habitación, pero las mantenemos perennes (o, peor aún, sin pasar por la lavadora) largas temporadas. Lo básico es que las cambies con cada estación, optando por colores claros y telas más suaves en la época estival, pero, si te animas, tampoco te quedes ahí. Varios juegos de cortinas en diferentes colores y telas te harán ver las oportunidades que tiene tu casa.

Te esperamos en nuestra tienda, solo te queda escoger, nosotros hacemos el resto.

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fuente: www.revistaad.es